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5/2/15

Seguridad vial

EL MOMENTO PARA DEJAR DE CONDUCIR
Por Carlos Díaz Filgueira (*)

En nuestro grupo familiar, seguramente hemos vivido la situación traumática que se produce cuando un integrante pasa los 70 años o más, y se pone sobre el tapete  la decisión de dejar de conducir automóviles. Posiblemente no sea él mismo quien la plantee, sino una serie de circunstancias que irán haciendo más notorias las debilidades que los años traen aparejadas. El proceso, salvo alguna afección repentina y severa o un accidente, irá dándose gradualmente, e intensificándose en los tiempos previos a la renovación de la licencia.
Si la persona afectada se halla en pleno uso de sus facultades y decisiones y aún conduce, es un ser activo que desarrolla actividades propias y será él quien definitivamente decida. Sus opciones pueden ser: a) Dejar de conducir; o b) seguir conduciendo, pero atendiendo a  las señales de advertencia que indiquen que conducir ya no es seguro.   
No existe una edad determinada en la que todas las personas deberían dejar de conducir. Cada persona es diferente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas conducen de 7 a 10 años más de lo que deberían.


Puntos clave para recordar:

• A medida que se envejece, la visión, los reflejos y la audición cambian. Estos cambios pueden hacer que resulte más difícil conducir en forma segura; y de ellos la visión es lo más importante, ya que el envejecimiento la afecta de diferentes maneras:
Luz. Cuantos más años tiene, más luz necesita para conducir. Para ver bien, una persona de 60 años necesita 10 veces más luz que una de 19 años. Este es el motivo por el que es una buena idea evitar conducir por la noche si puede hacerlo.
Enfoque. La posibilidad de cambiar el enfoque disminuye a medida que se envejece. Los conductores más jóvenes necesitan solo alrededor de 2 segundos para ajustar su enfoque de cerca a  lejos, como cambiar la mirada del tablero de mandos al camino por delante. Los conductores de más de 40 años necesitan 3 segundos o más.
Colores. Son más difíciles de ver a medida que se envejece, especialmente el rojo. Algunos conductores mayores tardan el doble en ver el destello de las luces de freno que los conductores más jóvenes.
Percepción de la profundidad. A medida que se envejece, es posible que no se tenga una buena visión lateral o percepción de la profundidad. Esto hace más difícil calcular la rapidez con la que se mueven los otros automóviles.
• Las personas de 70 años o más tienen más probabilidades de chocar que cualquier otro grupo etario, además de los conductores de 25 años o menos. Y debido a que los conductores mayores son más frágiles, tienen más probabilidades de lesionarse o de morir a causa de estos choques.
Algunas señales de advertencia a las que debe prestar atención:
A menudo está muy cerca de chocar con otros conductores; tiene dificultades para mover el pie entre el acelerador y el freno, o se confunde entre los dos;  sus seres queridos están preocupados acerca de su manera de conducir; se siente con miedo o nervioso cuando conduce; otros automóviles, bicicletas o personas parecen aparecer de la nada; se le pasan por alto los signos y las señales de tránsito cuando conduce.
Compare sus opciones:
-Dejar de conducir: Si ya no puede conducir en forma segura, corre el riesgo de morir o de lesionarse, y es posible que ponga a pasajeros y a otros conductores en riesgo.
- Seguir conduciendo.

SI SE DECIDE A DEJAR DE CONDUCIR
Incluso con planificación, decidir dejar de conducir es difícil. Marca el final de una etapa de vida. Además, es posible que le preocupe cómo se trasladará. Algunos consejos para prepararse para esto serán:
• Pida ayuda a su familia y a sus amigos. Si le resulta difícil, podría ofrecerles pagarles por su tiempo o por el combustible para llevarlo a hacer diligencias.
• Practique usar el transporte público. Si piensa tomar el autobús, pruebe hacerlo algunas veces antes de dejar de conducir. Esto le dará una idea de cuándo puede depender del autobús y cuándo podría necesitar otra ayuda para trasladarse.
• Considere la posibilidad de usar taxis. Es posible que parezca costoso. Sin embargo, recuerde que también es costoso tener un automóvil, comprar nafta y pagar el seguro y el mantenimiento.
• Consulte con su Comuna acerca de otras opciones de transporte. Algunas áreas ofrecen autobuses de bajo costo o servicio de taxi para personas mayores.
¿Cuáles son los beneficios?
• Está más seguro que si continuara conduciendo, especialmente si tiene problemas mientras conduce.
• No carga con el estrés de conducir.
• Mantiene su independencia.
• No debe planificar con anticipación cuando tenga una cita o desee salir.
¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios?
•Es posible que sienta que ha perdido su independencia: depende de su familia, de amigos o del transporte público para trasladarse.
•Deberá planificar con anticipación cuando tenga una cita o desee salir.

Si deja de conducir, está bien conservar su automóvil durante un tiempo. Es posible que se sienta mejor simplemente por saber que está ahí. Además, podría resultarle más fácil pedir ayuda a otras personas si puede ofrecer el uso de su automóvil.

SI DECIDE SEGUIR CONDUCIENDO
Si ha evaluado las ventajas y desventajas y ha decidido seguir conduciendo, para hacerlo en forma segura evalúe participar en un curso de seguridad para conductores mayores. Luego, hable con su médico acerca de cualquier problema de salud que podría ser un obstáculo para conducir en forma segura, por ejemplo:
Dolor articular. El dolor y la rigidez pueden hacer que le resulte difícil girar la cabeza o el volante. Un automóvil con transmisión automática y dirección asistida puede hacer que le resulte más fácil conducir. Mantenerse activo y hacer ejercicio pueden ayudar a mejorar su fuerza y flexibilidad.
Pérdida de la visión. Revísese los ojos cada año si tiene 65 años o más. O revíseselos si nota algún cambio. Asegúrese de que la receta médica de sus anteojos sea la correcta.
Problemas de audición. Revísese la audición en forma regular y use un audífono si lo necesita.
Para mantenerse seguro mientras conduce:
• Evite conducir por la noche o con clima desfavorable. Cuando tenga dudas, no salga.
• Conduzca por calles que conoce. Mantenga encendidas las luces en todo momento.
• Tome caminos que le permitan evitar lugares arriesgados, como vías de acceso y de salida, y giros a la izquierda. O bien trate de encontrar rutas en las que los giros a la izquierda tengan señales con flechas de luz verde.
• Deje bastante espacio entre usted y el automóvil de adelante. Comience a frenar con anticipación cuando sepa que deberá frenar de repente.
• Evite las distracciones como comer, escuchar la radio o conversar.
• Recuerde que debe mirar a ambos lados cuando se acerca a una intersección.
• Evite las autopistas donde la velocidad hace que sea difícil calcular las distancias. Si conduce por la autopista, manténgase en el carril derecho. El tránsito se mueve más lentamente por ese carril. Esto podría darle más tiempo para tomar decisiones seguras al conducir.

De todos modos, en algún punto usted comenzará a pensar acerca de sus opciones para el futuro, y es posible que deba dejar de conducir.
Duro, pero inevitable: tenemos la suerte de estar conscientes y poder adoptar la mejor decisión que nos permitirá seguir disfrutando esta maravillosa vida.
        
(*) Presidente del Instituto Superior de Prevención Vial - ISPREVI

10/11/14


Seguridad vial y educación


Los accidentes de tránsito representan un problema muy grave en nuestro país. Y en ello el factor humano juega un papel esencial, por lo que la educación vial es imprescindible. De esto conversamos con el presidente de una entidad que trabaja intensamente sobre esta problemática.
Podríamos decir que casi no es necesario manejar estadísticas para afirmar que los accidentes de tránsito, en calles y rutas, son cosa de todos los días en nuestro país. Para confirmarlo basta simplemente leer un diario, o revisar las noticias de cualquier medio audiovisual, si es que no hemos tenido una referencia en el entorno cercano.
Pero si vamos a los datos que se difunden, estos  hablan por sí solos sobre los altos índices de accidentes de tránsito en la Argentina, que provocan alrededor de 20 muertes por día, lo que representa uno de los indicadores más altos a nivel mundial, y en el plano interno una de las tres principales causas de muerte, particularmente de  jóvenes. Es decir que el problema es realmente muy serio, porque no se trata de meras cifras sino de vidas humanas que se pierden por causas que seguramente en su gran mayoría podrían evitarse.
Y esas causas pueden ser varias. En primer lugar hay un crecimiento indudable del parque automotor local, situación que en una ciudad como Buenos Aires por ejemplo, ha llevado a que el tránsito vehicular sea un problema complejo. Y  que por supuesto puede provocar más accidentes. Otra situación es el aumento del consumo de alcohol, que es una realidad en los últimos tiempos, y que afecta a adultos pero indudablemente también en gran medida a los jóvenes, y que merece un tratamiento aparte, por todas sus implicancias.
Pero creemos que inciden no menos en el alto nivel de siniestros viales otros elementos presentes en la sociedad argentina actual, que pueden apuntarse simplemente, aunque serían dignos de un análisis más pormenorizado. Uno de ellos es el alto nivel de agresividad que vemos cotidianamente, y que parece potenciarse cuando alguien está al volante de un vehículo. Y el otro es la habitual desaprensión existente con respecto a las normas a cumplir, lo que se da en muchos planos, pero cuando aparece estando en juego la seguridad y la vida humana los resultados pueden ser realmente desastrosos.
Por lo apuntado hasta aquí es indudable que muchos accidentes son evitables, y que esto puede lograrse a partir de una adecuada educación vial, que apunte al conocimiento de las normas respectivas pero esencialmente al trabajo sobre la conducta de las personas respecto a esas normas.  
Este es precisamente el eje de funcionamiento de una entidad que nació en esta zona, y que está trabajando de manera muy profesional, ampliando cada vez su alcance para la concientización y difusión de lo referido al tema seguridad vial en nuestro medio. Se trata de ISPREVI –Instituto Superior de Prevención Vial- una entidad civil sin fines de lucro creada en 2011 “por un grupo de profesionales y ciudadanos  preocupados por el alto índice de víctimas fatales y heridos en siniestros viales en nuestro país”, según nos informó en una entrevista su presidente, Carlos Díaz Filgueira.
Los objetivos de la entidad son: Propender a la prevención de riesgos y siniestros en material vial, a la mejora continua de la protección contra siniestros, y formar a la comunidad vial en la conducción responsable. Para esto desarrollan una valiosa e intensa tarea que incluye clases de seguridad vial para personal especializado y para público en general, actividades educativas para escuelas de conductores, asesoramiento jurídico y psicológico, y la difusión imprescindible de toda esta problemática. (*)
Díaz Filgueira hace hincapié en la gravedad de lo referido a los siniestros viales en nuestro país, y en cuanto a las cifras, “las estadísticas son difíciles de precisar –señala- porque no es sencillo registrar todos los accidentes con el seguimiento de sus consecuencias posteriores, la recolección de los datos es compleja”, por lo cual considera, de acuerdo a su amplia experiencia en el tema, que los datos reales son aún más elevados que lo que se suelen difundir. Además “un alto porcentaje de los accidentes se produce por el factor humano, mucho más que por factores mecánicos o del vehículo. Sólo un 20% es atribuible a lo mecánico, lo climático o al estado de la carretera”, agrega.
Para ISPREVI “La seguridad vial es una responsabilidad de la sociedad”. Quiere decir que todos estamos involucrados, puesto que todos somos peatones o automovilistas. Por eso lo esencial es, dice Díaz Filgueira, que “la seguridad vial sólo puede alcanzarse mediante la educación”. Para esto están dedicando todos sus esfuerzos en la entidad, que integra el Registro Nacional en Educación y Capacitación Vial, y apunta también también, como objetivo actual, a que la educación vial llegue a todos los niveles educativos.

(*) Para consultas, el teléfono de ISPREVI es: 4394-0803. Página web: www.isprevi.org

 
La Gaceta del Retiro - Directores: Pedro Constenla - Josefina del Solar
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