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2/4/14

POR MALVINAS


En abril se cumplen 32 años de la fecha en la que muchos jóvenes argentinos pelearon y una cantidad de ellos dejaron su vida en las Islas Malvinas. Sobre esto, el jefe de Gobierno Mauricio Macri nos hizo llegar una nota personal de homenaje a los caídos. También la poeta María Cristina Salinas Urquiza nos envió un poema con la misma temática. Los publicamos a continuación.


649 vidas


Hace 32 años estaban vivos. Tenían familias, amigos, novias, esposas, hijos. Tenían planes para el año siguiente, y para el otro. Tenían esperanzas de lo que lograrían ser, sentían que eran ricos en días, como lo sienten todos los jóvenes. Pero la historia tenía un plan distinto para ellos. Fue implacable. Les cobró muy caro haber estado ahí.Algunos están sepultados debajo de cruces blancas. Otros están en el fondo del mar, perdidos para siempre, trayendo más dolor al dolor de la muerte, si eso es posible.Cada persona que muere por su país es un héroe. Dio todo lo que era. Entonces no alcanza con recordarlos. No alcanzan las ceremonias. No alcanzan las bandas con trompetas. No alcanzan los discursos, los feriados, las banderas, las escarapelas, los actos escolares, ni los militares. Nada alcanza.Silencio y respeto por todos ellos, por cada familia que hoy tiene una foto donde antes había un hombre. Silencio y respeto por los heridos, por los que combatieron y regresaron, héroes también.Nunca los olvidaremos. Nunca renunciaremos. Y tarde o temprano pisaremos en paz nuestras islas. Ese día que nos espera, pasearemos serenos por las tierras australes, mientras nuestro corazón irá nombrando a nuestros muertos al ver cada bahía, cada fiordo, cerro, monte, a todos los arroyos. Pero nada será suficiente para devolverles la vida. Nuestra deuda es total.


Mauricio




EVOCACION A LOS HEROES CAIDOS EN MALVINAS
Autora: María Cristina Dionisia Salinas Urquiza


Murieron a destiempo,
el viento helado y una sed extraña,
entre sus manos, cerrazón, escarcha
y ese tácito alud a sotavento.
Templados en las sombras
bautizaron al ancho firmamento,
gris y mas gris,
olvido, desaliento
bajo una línea de palabras torvas.
Y murieron tan lejos, tan sin nadie...
un desigual responso
multiplicó sus rezos.
En el umbral hermético del bronce
murieron las mil muertes
nimbados de un gran cósmico silencio.
Alineados en cruces
de cara al cielo
durmieron hermanados
el viaje sin regreso.

En la trastienda de la desventura
yacen innominados cuerpos.

La Patria fue su numen
peraltado en el tiempo
la herida... una torpeza
sometida al recuerdo.

 
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