Arte - La Gaceta del Retiro

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Arte

2014 > septiembre14

9/9/2014

                                
Juanito y Ramona                                            Por Marcela Davidson


Hay registros humanistas procesados con el corazón emotivo y hay registros frívolos que se articulan únicamente en forma oral. Antonio Berni absorbió la mácula marginal de las migraciones del campo a la ciudad para transformar la miseria en la imagen viva del arte.
Berni regresa de Europa en 1931 con un imaginario riquísimo y habiendo conocido tendencias y vanguardias desde el expresionismo, el cubismo, el surrealismo metafísico, está creativamente vigoroso para sorprender con su collage: Susana y el anciano, obra que se puede ver hoy en el Malba. La escena compuesta por el voyeur y la joven con rostro de Greta Garbo,  puede  leerse como un moralista hipócrita en plena acción contemplativa. Hipocresía, encarnada por Don Juan de Molière.
El artista advirtió en los años cincuenta cuan promiscuo era el residuo por parte de un desarrollo industrial mal organizado socialmente. Así es como nace la serie del hijo de un peón devenido a obrero metalúrgico. Niño que  vive en la cercanía del río en  el Bajo Flores, Juanito Laguna pasa su vida en la villa miseria entre basura, separado de los edificios y las fábricas. Fantásticamente la serie de Juanito Laguna realizada con ensamblajes de materiales encontrados y con las técnicas de xilograbado y collage, permiten a Berni desarrollar un expresionismo de contraste social impulsando al arte contemporáneo a protagonizar las imprecaciones de una época.
Berni experimentó las texturas de sus obras utilizando telas, desechos industriales y todo aquello que reforzara la lectura visual dramática de un costumbrismo marginado, que obligaba al niño Juanito a llevar comida a su padre obrero. Juanito sería el equivalente a los niños, tal vez sus herederos, que hoy consumen paco en esa misma villa. La villa no progresó y Juanito fue uno de los fundadores inmortalizados por Antonio Berni.  
Ramona Montiel
, su otro personaje, es la opulencia carnal que vende su cuerpo sin perder su condición de mujer, que está en las antípodas de los afiches publicitarios en los que se fotografiaban productos para consumir bajo la sonrisa idealizada de la pulcra mujer hogareña. Berni utilizó las fotografías de las veleidades publicitarias y los autos fastuosos, para ensamblarlas con los desechos por los que transitaba Ramona, corpulenta y desesperada.
Juanito y Ramona se han multiplicado más allá del arte que nos dejó Antonio Berni. (*)

(*) En Buenos Aires tendremos oportunidad de ver a fines de octubre, en el Malba, una muestra de A. Berni con las series de sus dos personajes.

 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal